Ciudad Real, los paisajes de amplios horizontes y los cerros coronados por molinos de viento, las fortalezas medievales y los campos en los que se cultiva el cereal y la vid, los olivares y los rebaños de ovejas conducidas a los pastos por las cañadas reales...
Estas son algunas de las imágenes que halla el viajero en su recorrido por la provincia mientras evoca otras más literarias: las aventuras de don Quijote luchando contra los molinos, pernoctando en la venta para ser armado caballero, atacando a un rebaño de ovejas...
La historia de batallas entre cristianos y almohades y de antiguas y poderosas órdenes religiosas se refleja en la arquitectura y en el trazado de los pueblos.
Los humedales y lagunas forman parte de los atractivos de esta provincia. En estos medios vive una rica fauna que se ve incrementada por las aves que acuden durante las temporada invernal.
Otros aspectos que conviene tener en cuenta al visitar esta provincia es la excelente gastronomía manchega, sus afamados quesos y sus vinos.